martes, 2 de marzo de 2010

NO SOMOS NÚMEROS

Estoy un poco harta de ser tratado como un número, como una estadística que aumenta o decrece. Y eso que estoy en la empresa pública, pero aún así todo se mueve por intereses, políticos, económicos, y por estrategias realizadas en papel. Todo esto sin tener en cuenta que aparte de ser esos numeritos que por arte de magia sacan el trabajo adelante, somos personas con sus inquietudes, sus problemas, sus obligaciones. Por lo menos en mi trabajo tratan a la gente como si fueran marionetas, y aunque se supone que hay ciertos derechos, aquí cada uno hace las cosas y los chanchullos mejor les convengan. Yo entiendo que una empresa deba mirar por sus intereses, sobre todo y por desgracia económicos, pero deben tratar a la gente con respeto. Yo no digo que den más que lo que pueden porque es verdad que en estos tiempos a lo mejor las cuentas no están demasiado boyantes pero por lo menos tratar a los trabajadores como personas, avísales con tiempo, no te esperes al último segundo para decirles que ya no cuentas con ellos, no les pidas que te den más de lo que tu les das para luego no agradecérselo nunca. Si es que en el fondo la mayoría somos muy tontos, y con unas palabras de apoyo (no de falsa comprensión, que más parece que se están riendo de nosotros), un poquitín de respeto, y que cuenten contigo para tomar decisiones que te afectan, sería bastante. Por suerte yo no tengo queja en la parte económica, ya que al pertenecer al privilegiado grupo de funcionarios, pues por ahora no tengo las inquietudes de muchos de mis compañeros que no saben si mañana seguirán aquí, o no, pero no por eso dejo de sentirme un número, diferente pero un número. Tengo suerte de que por ahora no me va a faltar el trabajo y el dinero a final de mes, que para estos tiempos ya es mucho, pero a veces aparte de eso hace falta que te traten con dignidad, que no seas una simple mandada, que te expliquen las cosas, y no tengas que hacer las cosas porque sí. Quizás yo agacho la cabeza y ya está, porque esto es lo que hay y en estos tiempos ya es bastante tener trabajo. Pero también lo veo en la gente de mi alrededor, que en eso se escudan la mayoría de las empresas, que como ahora no hay muchas alternativas se aprovechan de la situación: pagando mal, echando a la gente, haciendo ERES de esos que lo único que haces es trabajar igual o más por menos dinero o por ninguno, no realizando las subidas de sueldos prometidas y merecidas… Y lo peor es que la mayoría de veces no puedes hacer nada, solo agachar la cabeza y seguir para delante esperando que mejoré la situación.
Hoy viendo a otros números, los parados, que han aumentado una vez más, yo soy la primera que casi ni me inmuto con las nuevas subidas del paro. Hoy he leído un artículo que ponía cara a esos parados, a todos no, porque 4.130.625 son muchas caras, pero por lo menos he identificado ese número que mes a mes nos van diciendo. Y leyendo cada una de las historias me he dado cuenta de la cantidad de historias que hay detrás de ese número, distintas nacionalidades, distintas edades, distintas situaciones, distintas visiones de futuro… Había jóvenes que decían que la situación está muy difícil para los jóvenes, había gente más mayor que decía que lo tenía muy difícil por tener más edad, la mayoría lo pintaban todo negro, pero y eso me ha sorprendido aún hay gente que ve alguna esperanza y en que esto va a mejorar. La verdad es que tras ese número se esconden muchas personas, muchas familias, que están en una situación horrible también hay que decirlo que habrá alguno que le este echando cuento (aunque creo que hoy en día serán los menos).
Solamente espero que dejemos de ser números y empecemos a ser personas y a tratarnos como tal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario