Ya sé que este no es un tema excesivamente actual, pero ayer en mis seis horas de autobús desde Málaga, me dio por darle vueltas al tema que surgió hace unas semanas de que la súper ministra de Igualdad, Bibiana Aido, quiere que en los colegios se extingan o se cambien los cuentos de hadas de siempre, como por ejemplo Blancanieves, la Bella Durmiente, o Cenicienta, por considerarlos sexistas. Y es que como no hay cosas más importantes que hacer que meterse con los pobres cuentos, esta mujer ya ha empezado su batalla campal contra ellos. Yo la verdad es que cada vez más me gustan los cuentos de hadas, el “serán felices para siempre” y el “comieron perdices”. Quizás yo como todas nos hemos quejado alguna vez por aquello de que daño nos ha hecho el “príncipe azul”, porque la realidad no es perfecta, pero tengo que decir que cuando eres una niña necesitas creer en los sueños, en las cosas perfectas, y en los “príncipes azules”. Ya llegará el momento en que todo eso caiga de su pedestal y la triste realidad se muestre con toda su crudeza. Pero los cuentos son para pasar un momento divertido, y si de paso aprendes algún valor, eso que aprovechas. Pero cuando pienso en aquellos cuentos, no me acuerdo de que fueran sexistas, me acuerdo de que los buenos siempre acaban ganando, que es mejor ser humilde y pobre, que mezquino y rico, que es bueno compartir con los demás, que es bueno ser trabajador… No sé he crecido con todos esos cuentos, y la verdad es que no he salido muy machista que digamos, más bien tiendo más hacia el otro lado. Además yo sigo creyendo en los cuentos de hadas, sigo creyendo que las cosas al final salen bien, quizás no el bien que yo quiero pero que al final las cosas son como tienen que ser. Me gusta creer que las personas son en el fondo buenas, mejor que pensar que todas me la quieren jugar. Me gusta creer en los sueños, en que a veces la vida te sorprende de forma agradable. Que por muy negro que veas el horizonte, al final el sol siempre vuelve a salir, y que los problemas la mayoría de las veces tienen solución. En que aunque no encontré a mi príncipe azul, porque ni es príncipe ni es azul, pero encontré a alguien que me acompaña, que me quiere, que lucha contra mis dragones, mis penas, mis problemas… y con el que espero que se cumpla “seremos felices y comeremos perdices”. Me gusta que las películas acaben bien, aunque sean tontas y poco realistas. Ya la realidad es suficientemente dura a veces como para encima llenarla de pesimismo. Soñar es gratis, aunque luego a veces la caída sea dura, que bonito fue mientras duro, y que bonito es tener esperanza. Por eso yo voto por los cuentos de hadas aunque sean poco realistas, sexistas o lo que sean…
Completamente de acuerdo con todo lo que dices.Porque si ni siquiera a los niños les van a dejar ser felices y comer perdices ya me dirás que buenos recuerdos tendrán de mayores cuando se enfrenten a la cruda realidad.
ResponderEliminarEstoy contigo...me encantaban los cuentos de hadas, los de princesas, brujas, malvados y príncipes, sobretodo si acababan bien. Cuando me encontraba una versión de algún cuento con el final cambiado, no me gustaban nada ( además, solían ser unos finales macabros y horribles). Y no me he puesto nunca a valorar si me estaban vendiendo la moto con lo del príncipe, o si me estaban lavando el cerebro para ser una mujercita indefensa, dependiente de algún hombretón que se quedara prendado de mi melena al viento o de mis labios carmesí....me gustaban, y punto. Ya puestos, podríamos cambiar algún Rey Mago por alguna Reina Maga, poner una supervisora al Ratoncito Pérez y pedir disculpas al Hombre del Saco por años y años de criminalización....o a lo mejor a la ministra de Igualdad no le parece sexista que el malo sea un hombre....
ResponderEliminarsi habría que eliminarlos, porque claro, es mucho mejor que los niños se eduquen con los SIMPSONS, SHIN CHAN, PADRE DE FAMILIA, que esos si que son educativos
ResponderEliminarPero si prohibieran esos dibujos no tendría tanta repercusión y esta señora no saldría en los medios. Yo creo que se dedica a cada 3 meses soltar una tonteria para justificar porque le estan pagando.
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