viernes, 5 de marzo de 2010

ADMIRADORA DE NELSON MANDELA

Ayer vi la película de Invictus, la que protagoniza Morgan Freeman y Matt Damon, que va sobre el equipo de rugby de Sudáfrica y Nelson Mandela. A parte de que me gusto mucho como película me quede muy impresionada por la figura de Nelson Mandela. La verdad es que me he dado cuenta de que soy muy ignorante porque de pasada me sonaba lo del racismo en Sudáfrica y me sonaba el término “Apartheid”, pero después de ver la película y hoy documentarme un poco más sobre aquel país. Me he quedado horrorizada de la situación de racismo que se vivió allí, y me he quedado muy, muy sorprendida de que esto existiera hasta los años 90, y encima avalado con leyes que segregaban a la gente por su color de piel, y sus orígenes. Los dividían entre blancos, los de color (mestizos), los indios (originarios de Pakistán y de la India), y los negros (que ni siquiera los consideraban ciudadanos sudafricanos, sino pobladores de unas tribus donde los echaron para ocupar sus tierras los blancos). En serio que es que me quedo a cuadro, quizás porque yo no he conocido esas leyes que discriminan a la gente, y por eso me parece tan indignante. No te digo que no haya racismo hoy en día, pero de esa manera tan descarada no lo había visto nunca. Puertas, bancos en los parques, autobuses para blancos y otras para negros. Es que me parece muy fuerte y lo que más me ha impresionado es que esto ocurría hace dos días.
Y al ver la película, que también lo habrán pintado bonito, pero bueno la verdad es que yo sabía algo de Nelson Mandela pero no se ver por lo que pasaron allí. Le metieron en la cárcel 27 años, que se dice pronto, y en una celda minúscula, y dándoles menos comida que a los blancos después de tener que cavar en una cantera de cal. Y después de todo eso sale de la cárcel, y cuando lo eligen presidente, en vez de favorecer a los negros, que es lo que muchos esperaban (porque la verdad es que después de tanto tiempo) lo que hace es intentar unir a su país, sin hacer distinciones por el color de la piel. Y los perdona a pesar de todo lo que había pasado, los perdona. Hay una frase de la peli que dice “No sé cómo después de haber estado dentro un celda minúscula 27 años, se puede perdonar así”. La verdad es que deberíamos aprender un poco de Madiba (como era conocido en su país) y aprender a perdonar de verdad, no de pasada y guardando el rencor dentro para devolverlo más tarde. Solamente perdonar.
Y aquí os dejo un par de citas, una de Mandela, realizada en su juicio de Rivonia en junio de 1964, cuando lo metieron en la cárcel.
He luchado contra la dominación de los blancos y contra la dominación de los negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que todas las personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el cual estoy dispuesto a morir.

Y lo otro, es un poema que sale en la película. El poema se titula “Invictus” (escrito en el año 1875), y es el poema que Nelson Mandela se recitaba a sí mismo cuando llegaban los momentos peores a lo largo de su terrible cautiverio en prisiones sudafricanas por su lucha contra el racismo y el apartheid:

INVICTUS

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. -
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. -
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.


INVICTUS

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

1 comentario:

  1. soy el amo de mi destino. soy el capitan de mi alma... me lo voy a tatuar.
    el trío.

    ResponderEliminar